Chistes Verdes

Un cura y una monja en el confesionario

– Padre confieso que me he acostado con el padre de la parroquia vecina.
– Sor Clara no lo hagas nunca más y de penitencia reza un credo, dos ave marías y un padrenuestro… ¡ y la próxima vez recuerda que tu parroquia es ésta!

Transparencia divina

– Hija, con esa camiseta tan trasparente no puedes entrar a la iglesia.
– Pero, Padre, tengo el derecho divino…
– Y el izquierdo también, hija, pero así no puedes entrar.

De camino al zoo con el taxista gracioso

Un padre y su hijo de 10 años se dirigían en taxi al Zoológico de Barcelona. Al ir acercándose al niño le llamó la atención la cantidad de chicas vestidas de forma extraña y con poca ropa, que permanecían de pie en la cuneta, y le pregunto a su padre:

– ¿Que hacen todas estas señoras por aquí, papá”

A lo que el padre contestó, intentando parecer convincente:

– Son chicas que vienen de una fiesta de disfraces y están esperando a que su novio o sus padres las pasen a recoger.

Pero al taxista no le pareció bien aquella respuesta, y sin que nadie pidiera su opinión, dijo al padre:

– ¡No engañe al niño, hombre! Ya es mayorcito para saber las verdades…

Y continuó, ya dirigiéndose al niño:

– Estas “señoras”, chaval, son prostitutas, y se dedican a esperar que pare un cliente para hacerle el amor a cambio de dinero, ¿comprendes?

El niño se quedó pensativo, y tras digerir lo que acababa de escuchar, le asaltó la curiosidad:

– Entonces, papá, ¿estas señoras también tienen niños?

-Claro hijo – respondió el padre – de algún sitio tienen que salir los taxistas.

Una monja y un camionero de camino a Barcelona

Esto es una monjita que iba hacia Barcelona y se le estropea el Seat Ibiza. Se pone a hacer auto-stop y para un camión que también va a Barcelona y se ofrece a llevarla. Una vez dentro, la monjita empieza a mirar al camionero y piensa: “Este camionero no esta nada mal”. Total, que empieza a lanzarle miradas provocadoras e insinuantes. El camionero, que no tiene reparos a la hora de echar un polvo, se detiene en la cuneta y se ponen a la faena. Cuando terminan vuelven a conducir camino de Barcelona. La monjita comenta entusiasmada:
– Cuando llegue a Barcelona y le diga a la madre superiora que he echado tres polvos con un camionero se le va a poner una cara…
El camionero la mira extrañado y le dice:
– Pero, hermana, si solo hemos hecho uno.
– Si, pero no me dirá que de aquí a Barcelona no van a caer otros dos.

Monja novicia con dudas

Una novicia en el convento le pregunta a la Madre Superiora:
– ¿Madre, Monseñor se pone con Don?
– ¡Claro que se pone condón hija! Sino este convento sería una guardería.

La redundancia metemática

– Profesor: Si me pone Vd. un ejemplo de redundancia matemática aprueba la asignatura.
– Alumno: Seno de theta.
– Profesor: Muy bien. ¡Sobresaliente!

La Postura del pez

– Pues la postura favorita de mi mujer en la cama es la del pez
– ¿La del pez? Ésa no me la conozco.
– Sí, hombre… Se da la vuelta, ¡y nada!

El agua bendita

Un grupo de monjitas va pasando por delante de San Pedro para entrar al cielo. Entonces éste le pregunta a la primera:
– Hermana Verónica, ¿Ha tocado usted un miembro masculino alguna vez?
Ella le contesta que sí, pero que sólo lo toqué con un dedito.
– Pues hermana, lávese el dedo aquí en el agua bendita, y luego entra.
A la segunda monja le hace la misma pregunta, y ella le responde que sí pero sólo con la mano.
– Entonces… Hermana Antonia, lávese la mano en el agua bendita y entra.
De pronto llega corriendo y empujando la hermana Prudencia y se coloca al frente de la fila.
– ¿Por qué tanto apuro, hija mía?, le pregunta San Pedro.
Y la hermana responde:
– Porque si tengo que hacer gárgaras con esa agua bendita, quiero hacerlo antes de que la hermana Fortunata se lave el culo.

Sumas difíciles

– Bueno niños, hoy vamos a tener una prueba diferente. Os voy a escribir un número en la pizarra y vosotros, a través de una canción, tendréis que hacer una suma y darme el resultado escrito en la pizarra. ¿Queda claro? – pregunta la profesora.
– “Sííííííí” – contestan todos.
Jaimito piensa:
– “Se me está poniendo difícil esta situación”.
– A ver Luisito, pase usted.
La maestra escribe el número 16 en la pizarra.
– Tienes 10 segundos para contestar, comienza el tiempo
РSe̱orita, lo tengo: 2 y 2 son 4, 4 y 2 son 6, 6 y 2 son 8 y 8, 16.
– ¡Muy bien! – dice la profesora. Le toca el turno a Jaimito y la profesora con una sonrisota y cara de sobrada piensa: “Ahora sí que te voy a joder”, y le escribe el 23 en la pizarra.
A los 9 segundos Jaimito dice:
– Señorita, ¿puedo rapear?
– ¿Rapear? – pregunta la profesora.
Y los demás niños empiezan:
– ¡Que rapee! ¡Que rapee! ¡Que rapee!
– Bien – dice la profesora.
Y comienza Jaimito su melodía…
– La fuckingprofesora me intenta joder … con una sumatoria que debo resolver. Los dedos de mis manos, los dedos de mis pies, la polla y los cojones… ¡¡¡Suman veintitrés!!!