chistes de funcionarios

Chistes de Funcionarios

chistes de funcionarios

Hemos recopilado los mejores chistes de funcionarios. Estamos recopilando los mejores chistes de todo internet. A continuación verás chistes buenos, largos, cortos y alguno malo. Si quieres que tu trámite vaya más rápido y encuentras un funcionario dormido, explícale un chiste para que se ría un rato. Puede que contando chistes de funcionarios consigas tu objetivo más rápidamente. Nuestra intención es crear la mejor web de chistes de internet, si tienes un chiste diferente envíalo por mail. ¡No lo dudes! ¡Envíalo y lo publicaremos! ¿Quieres colaborar? Ya sabes.

Chiste de dos niños jugando a funcionarios

Dos niños que están en el recreo y le dice uno al otro:
– ¿Jugamos a los funcionarios?
– ¿Y a eso como se juega?
– El primero que se mueva, pierde.

Que padre tarda menos en llegar

Están 3 amigos reunidos discutiendo cual de sus 3 padres tarda menos en llegar a casa.
– Mi padre tiene un Ferrari y sale de trabajar a las 6 y llega a casa en solo 12 minutos… se tiene que cruzar todo Barcelona por la Ronda de Dalt y no tarda nada…
El otro amigo:
– Pues el mío, se tiene que cruzar todo Sant Cugat, y con su Porsche se lo hace en 10 minutos… sale de trabajar a las 5, y a las 5:10 ya esta en casa…
El último amigo:
– Pues mi padre es funcionario, sale de trabajar a las 3 y llega a casa a las 2… ¡Con su Renault Clio!

Un funcionario de panadería

Un hombre entra en una panadería:
– ¿Me puede dar dos funcionarios?
– A ver, le he dicho miles de veces que no se llaman funcionarios, se llaman vaguetes.

El mejor candidato

Un psicólogo hace una entrevista de admisión para un empleo. Entra el primer candidato:
-Cuente hasta diez, por favor – pide el psicólogo…
-Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno.
-Que forma es esta de contar?
-Ah!, perdone! es que estoy acostumbrado a contar así por mi anterior trabajo. Trabajaba en la NASA.

Entra otro candidato:
-Cuente hasta diez.
-Uno, tres, cinco, siete, nueve, diez, ocho, seis, cuatro, dos.
-Pero… ¿Y por qué cuenta sí?
-Lo siento, es que antes era cartero, y la fuerza de la costumbre…primero los impares de una calle y luego los pares.

El psicólogo, casi al borde de un ataque de nervios, manda pasar al tercer candidato.
-Perdone… ¿Cuál era su anterior empleo?
-Funcionario
-Ah! bueno, pues será usted capaz de contar hasta diez!
-Si, hombre! Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, sota, caballo y rey

Un jefe muy exigente

Un funcionario está hablando con otro:
– Pues nuestro jefe es un tirano, nos hace trabajar por diez
– ¿Y cuántos sois en vuestro departamento?
– Veinticinco

Los funcionarios no trabajan por la tarde

Llega un hombre a la puerta del Ayuntamiento y le pregunta al de seguridad:
– ¿Perdone….. por la tarde no trabajan?
Y el de seguridad le responde:
– No….. por la tarde no vienen, cuando no trabajan es por la mañana.

El empleado novato

Un empleado del gobierno contrata a un hombre para el puesto de funcionario en pintar las calles del pueblos.
El primer día el funcionario pinta 10 Km. y el jefe queda contento.
El segundo dia el funcionario pinta 5 Km. y el jefe no dice nada.
El tercer día el funcionario pinta 2 Km. y el jefe no dice nada.
El cuarto día sólo pinta 10 metros y el jefe enojado le pregunta:
– ¿Cómo es posible que el primer dia pinte 10 kilómetros y hoy solo diez metros?
– Pues es natural, cada día el bote de pintura me queda más lejos

Chiste del funcionario con plaza especial

Un discapacitado físico gana una de las plazas especiales de las oposiciones y le dicen que ya le llamaran para decirle cuando empieza a currar. A los pocos días le llaman del Ministerio de Hacienda y tiene lugar la siguiente conversación:
– Buenos días, ¿Es usted Paco?.
– Si, soy yo.
– Pues vera, nosotros normalmente empezamos a trabajar a las 9:00, pero usted, por ser discapacitado físico, no hace falta que venga hasta las 12:00.
– No, pero vera, yo lo único que me pasa es que, debido a un accidente, he perdido los testículos, pero eso no afecta en nada a mi capacidad para hacer el trabajo que se me encomiende, o sea, que yo puedo empezar a trabajar como todos los demás, a las 9:00.
– Ya, pero verá, es que nosotros de 9:00 a 12:00 nos tocamos los huevos…

Cena de funcionarios y la aparición de Dios

Estaba un funcionario inglés, uno alemán y otro español … cenando en un restaurante, cuando el inglés ve a Dios. Se levanta y le dice:
– ¡Tu eres Dios! ¿Podrías poner tu mano sobre mi rodilla enferma y sanarla? Y Dios así lo hizo.
Se levanta entusiasmado el alemán y le pregunta a Dios:
– ¿Podrías poner tu mano sobre mi ojo izquierdo y devolverme la visión? Y Dios así lo hizo…
Pero el español … no se levantó … entonces fue Dios intrigado hasta su mesa poniendo la mano sobre su hombro y le pregunta:
– Hijo mío… ¿Por qué no te has levantado a saludarme?
Y el español le dijo:
– ¡Ehhhh! ¡Sin tocar, que estoy de baja!

Chiste de los funcionarios y los leones

Dos leones huyeron del zoológico. En la huida cada uno partió con rumbo diferente. Uno se fue para la selva y el otro para el centro de la ciudad. Los buscaron por todos lados, y nadie los encontró.
Después de un mes y para sorpresa de todos, volvió el león que había huido para la selva. Regresó flaco, famélico y afiebrado. Fue reconducido a la jaula.
Pasaron ocho meses y nadie se acordó del león que había ido para el centro de la ciudad hasta que un día el león fue recapturado y llevado al zoo. Estaba gordo, sano, desbordante de salud .
Al ponerlos juntos, el león que huyó para la selva le pregunta a su colega:
– ¿Cómo estuviste en la ciudad tanto tiempo, y regresas tan bien de salud? Yo fui a la selva, y tuve que regresar porque casi no encontraba que comer.
El otro león le explicó:
– Me armé de coraje y fui a esconderme a un Organismo Público. Cada día me comía a un funcionario y nadie advertía su ausencia.
– ¿Y por qué regresaste?… ¿Se acabaron los funcionarios?.
– Nada de eso. Los funcionarios públicos nunca se acaban. Sucede que cometí un error gravísimo. Ya me había comido a un director general, dos superintendentes, cinco adjuntos, tres coordinadores, diez asesores, doce jefes de sección, quince jefes de división, cincuenta secretarias, docenas de funcionarios, y nadie los dio por desaparecidos. Pero el día que me comí al que servía el café… ahí, ahí, ¡¡Se jodió todo.!!

Los funcionarios son ateos

– ¿Saben porque los funcionarios son ateos?
– Porque dudan que después de la muerte haya una vida mejor.

Un bebe en la puerta del Ministerio

Un bebe fue encontrado en la puerta de un Ministerio al amanecer, cuando los primeros funcionarios llegaban.
Alimentaron al bebe y se lo presentaron al Subsecretario para saber que es lo que se deberá hacer con el niño. El Subsecretario emitió la siguiente comunicación interna:
De: El Subsecretario
Para: Recursos Humanos
Acusamos recibo de un recién nacido de origen desconocido, encontrado en la puerta del Ministerio. Formen una Comisión para investigar y determinar:
a) Si «el encontrado» es producto domestico de este Ministerio.
b) Si algun funcionario se encuentra envuelto en el asunto.

Después de un mes de investigaciones, la Comisión envio al Subsecretario la siguiente comunicación interna:
De: La Comision de Investigacion
Para: El Subsecretario
Después de cuatro semanas de diligente investigación, concluimos que el bebe «No puede ser producto de este Ministerio».
Motivos:
a) Aquí nunca fue hecho nada con placer o con amor;
b) En nuestro Ministerio jamás dos personas colaboraron tan íntimamente entre si;
c) Aquí nunca fue hecho nada que tuviese pies ni cabeza;
d) En nuestro Ministerio jamás sucedió que alguna cosa estuviese lista en nueve meses.
El Comité de Investigación

Cuidado entras en zona de chistes verdes o de otro color, si eres menor no leas más.

El Administrador contratado por tu padre

Chiste del funcionario de Hacienda

Estaban en un restaurante una madre con su hijo. En un descuido, el niño se mete una moneda en la boca y se atraganta. La madre intenta hacerle escupir la moneda golpeándole la espalda, dándole palmadas en el cuello, sacudiéndolo, sin éxito.
El niño ya comienza a dar muestras de asfixia y la madre, desesperada, comienza a gritar pidiendo auxilio.
Un señor se levanta de una mesa cercana, y con pasmosa tranquilidad, sin decir palabra alguna, le baja los pantalones a la criatura, toma sus pequeños testículos, los aprieta con fuerza, y tira hacia abajo violentamente.
Automáticamente, el niño -ante el dolor irresistible- escupe la moneda, y el señor, con la misma pasmosa tranquilidad con la que se acercó, regresa a su mesa sin decir palabra.
Al rato, la señora, ya tranquilizada, se acerca para agradecerle que haya salvado la vida a su hijo, y le pregunta:
– ¿Usted es médico?
– No señora, soy funcionario de Hacienda, experto en tocar los cojones hasta sacar la última moneda.

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