chistes de veterinarios

Chistes de Veterinarios

chistes de veterinarios

Hemos recopilado los mejores chistes de veterinarios. Estamos recopilando los mejores chistes de todo internet y los chistes de veterinarios tienen su espacio. A continuación verás chistes buenos, largos, cortos y alguno malo para que te rías mientras examinas al perro de tu cliente. Nuestra intención es crear la mejor web de chistes de internet, si tienes un chiste diferente envíalo por mail. ¡No lo dudes! ¿Quieres colaborar? Ya sabes.

Chiste del veterinario enfermo

Un veterinario va a un medico amigo suyo porque se encuentra mal.
El médico le dice:
– Vamos a realizarte una analítica, unas pruebas de estómago, unas placas de tórax y luego te haré un diagnóstico y te recetaré el remedio.
El veterinario le contesta,
– Pues vaya, yo cuando veo los síntomas de una vaca enferma no necesito más, le receto inmediatamente.
A lo que el médico le contesta:
– Bueno pues mira tomate estas pastillas y si te van bien pues nada y si no, te sacrificamos.

Que le corten la cola

Un señor llega a la casa y le dice a su esposa:
РMi amor, apres̼rate, toma el perro y ll̩valo al veterinario para que le quiten la cola, hoy mismo.
РPero, por qu̩ mi amor, el perro no tiene problemas con su cola.
– Lo que sucede es que tu madre viene mañana, y no quiero ninguna manifestación de alegría en esta casa.

Me siento mal. Chistes de veterinarios

Llega un hombre y le dice a un amigo:
РMe siento mal, ir̩ donde el veterinario.
El amigo le dice:
– ¿Por qué donde el veterinario?
Él responde:
– Porque en mi casa como como cerdo, duermo como burro y trabajo como caballo.

Cruce de animales

¿Qué obtienes cuando cruzas un loro y un ciempiés?
“Un walkie-talkie”

Envío especial al veterinario

En la consulta del veterinario, suena el teléfono:
РOiga, doctor, ma̱ana le enviar̩ a mi vieja perra con mi esposa.
– Dele un potente veneno para que no sufra demasiado.
– De acuerdo, pero ¿sabrá después volver sola la perra a su casa?

Chistes de veterinarios. El burro enfermo

Un veterinario va a ver un burro que estaba enfermo, muy triste sin moverse. Toma dos supositorios para el burro y habla con su dueño:
– Ponle el blanco y creo que el burro se espabilará; Pero si no fuera así, ponle el negro que es de efecto fulminante. Saldrá corriendo como un cohete.
A los pocos días, el veterinario se encuentra con José y le pregunta como le ha ido con el burro…
– Pues vera usted, le puse el supositorio blanco y empezó el burro a correr como usted dijo, más que un cohete…Pero si no me pongo yo el supositorio negro, tenga seguro que se me pierde el burro.

Con un problema animal

-Doctor, doctor, es que me levanto con el canto de gallo, duermo como un león y maúllo como un gato.
-¿A probado usted, ir a un veterinario?

Veterinario en inglés

– ¿Cómo se dice veterinario en inglés?
– Dogtor

Un veterinario muy listo

Un señor lleva a su loro al veterinario. El doctor le dice:
– Voy a examinarle y a hacerle unas pruebas.
Cuando acaba dice:
– Ya está, el lorito está muy bien. ¿Cuánto le debo?, dice el señor.
– 120 euros, responde el veterinario.
– Y ¿Cuándo tengo que volver?, pregunta el señor.
El veterinario responde:
– Cuando tenga usted otros 120 euros para pagarme.

Cuidado entras en zona de chistes verdes o de otro color, si eres menor no leas más.

El Administrador contratado por tu padre

Chiste de perros en el veterinario

Estaban un Perro Doberman y un Gran Danés en la antesala de un consultorio veterinario.
Gran Danés: ¿Qué haces aquí?
Doberman: Me van a sacrificar.
Gran Danés: ¿Y por qué?
Doberman: Mi amo y su esposa tuvieron un bebé recientemente, y me pareció tan apetitoso, que me lo iba a comer… ¿Y tú que haces acá?
Gran Danés: Mi amo estaba bañándose en la ducha. Se agachó para recoger el jabón que se le cayó, y me lo foll…
Doberman: ¿Y te van a sacrificar?
Gran Danés: No. Me van a cortar las uñas…

Las pastillas pequeñitas

Dos amigos granjeros se encuentran:
-Hola, ¿Cómo te ha ido?
-Pues un poco mal: acabo de comprar un toro porque ya tenía muchas vacas; pero este toro no resultó muy bueno…, ¡es impotente!
-No te preocupes, yo tenía un toro igual, acudí a un buen veterinario y le recetó unas pastillas pequeñitas, buenísimas; desde la primera le sentaron muy bien.
-¡Qué bien! ¿Y cómo se llaman?
-¿Cómo se llaman… ¿Cómo se llaman?… La verdad es que no recuerdo pero son rojas y saladitas

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