Chistes Chistosos

El Techo

— ¿Qué le dice un techo a otro?

— Techo de menos.

Las confesiones de un cura

Un cura recién ordenado se confiesa por primera vez con su obispo:
– Dime hijo mío ¿qué tal has llevado los votos durante esta tu primera semana?
– Verá eminencia, en cuanto a la pobreza he regalado mi hábito y me visto con uno que ya había desechado, mis sandalias están rotas y llenas de agujeros y doy la mitad de mi comida a los pobres que vienen al comedor.
– Muy bien, hijo mío, muy bien, continúa.
– En cuanto a la obediencia hago cualquier cosa que me mande cualquier otro padre sin pensar en si es justo o adecuado, dando gracias al Señor por tener el privilegio de obedecer.
-Muy bien, hijo mío, excelente, excelente.
-Finalmente, eminencia, en esta semana he hecho el amor con 37 mujeres.
El obispo casi se cae de la silla y con ojos desorbitados pregunta:
– Pero ¡hijo mío! ¡¿y el voto de castidad?!
El curilla, asustado y con cara de perplejidad responde:
– Pero… ¿no era voto de cantidad?

Ingenieros diseñando el cuerpo humano

Tres ingenieros discutiendo sobre el diseño del cuerpo humano.

– Obviamente, el que lo hizo era un ingeniero mecánico, fíjate en las
articulaciones, en los huesos de la mano, en…

– No hombre, fue un ingeniero eléctrico, fíjate en el sistema
nervioso, en lo complejo que es el cerebro, en…

– Bah, ni idea, esto lo hizo un ingeniero civil; a nadie mas se
le ocurre poner un desagüe toxico al lado de un área recreativa.

Un cura y una monja en el confesionario

– Padre confieso que me he acostado con el padre de la parroquia vecina.
– Sor Clara no lo hagas nunca más y de penitencia reza un credo, dos ave marías y un padrenuestro… ¡ y la próxima vez recuerda que tu parroquia es ésta!

El gran problema de física

Llega un nuevo profesor a la universidad, trajeado y vistoso, a impartir un curso de física fundamental. Desde la tarima propone a sus alumnos el siguiente problema:
– Teniendo en cuenta el volumen que ocupan ustedes (yo no, que para eso soy catedrático), la velocidad del rayo lumínico solar, la aberración del polvo desplazado por la tiza y las vibraciones emitidas por mis cuerdas vocales, calculen la edad que tengo.
Todos los alumnos tiemblan ante el problema, excepto uno que levanta la mano y dice de inmediato: “cuarenta y cuatro”.
El catedrático se sorprende y pregunta:
– ¿y usted, cómo lo sabe?
– Muy fácil. Tengo un hermano que tiene 22 y es medio idiota.

El granjero, el cura y el loro

Esto es un granjero que va a la iglesia y le dice al cura:
– Señor cura, ¿me presta su loro?
– Vale pero no le enseñes palabrotas.
– Vale
Va el granjero andando y empieza a llover y dice:
– Joé, ¡cómo llueve!
… y el loro se lo queda en la mente.
Pasa delante de un toro que esta durmiendo y dice:
– Cogerle de las pelotas a ver si se levanta.
… y el loro se lo queda en la mente.
Sale un rebaño de ovejas
corriendo y dice:
– Corred cobardes, corred que ya os alcanzaré.
… y el loro se lo queda en la mente.
El granjero le devuelve el loro al cura.
Llega el domingo y el cura bebe el vino y dice el loro:
– Joder, ¡cómo llueve!
… y el cura se desmaya.
Y dice el loro:
– Cogerle de las pelotas a ver si se levanta
… y salen las monjas corriendo.
Y grita el loro:
– Corred cobardes, corred, que ya os alcanzaré…

Borrachos y taxistas

Tres borrachos salen de un bar. El Primero llama un taxi y después de unos minutos llega el taxi. El taxista al ver que están muy borrachos lo que hace es encender y apagar el taxi.
– ¡Ya llegamos!
El Primero le paga.
El segundo le da las gracias.
Y el tercero le da una bofetada. El taxista sorprendido piensa que se dio cuenta y el borracho dice:
– Ande mas lento la próxima vez que casi me mata.

Posesiones malignas

– ¡Ay Padre!, ¡estoy realmente asustado porque no paro de escuchar una voz maligna dándome órdenes todo el día! ¿No estaré poseído?
– No hijo… estás casado…

Un cura, una monja y un camello en el desierto

Se encuentran una monja y un cura cruzando el desierto del Sahara en un camello.
Al tercer día, una tormenta de arena los atrapa y buscan refugio.
Cuando la tormenta termina, se dan cuenta que el camello ha muerto.
El cura dice:
– Hermana esto se ve muy mal, difícilmente sobreviviremos dos días aquí y el campamento más cercano se encuentra, mínimo a una semana de camino.
Así que ahora que sabemos que no sobreviviremos quiero pedirle un favor:
– Nunca he visto los senos de una mujer. ¿Podría ver los suyos?
La monja, un poco sorprendida, responde:
– En las circunstancias en que nos encontramos no veo problema.
Y se los muestra al cura. Éste prosigue:
– Hermana, ¿Le importa si los toco?
La monja no pone objeción. Ésta, después de unos minutos, pregunta:
– Padre ¿puedo pedirle yo ahora un favor? Nunca he visto el pene de un hombre. ¿Me dejaría ver el suyo?
El cura responde:
– En las circunstancias en las que nos encontramos, no veo el posible daño hija.
Y se lo muestra.
– ¿Lo puedo tocar?
– Pues… ¡tóquelo!
Después de algunos minutos de tener la atención de la monja, el cura ya no se puede contener y acercándose a ella, le dice al oído:
– Hermana… ¿Sabía que si lo meto en el lugar correcto puede crear vida?
A lo que la monja responde:
– ¿De verdad padre?
– Sí hermana
– ¡Pues entonces méteselo en el culo al camello y salgamos de aquí cuanto antes!

El difunto ejemplar

Un hombre acaba de morir y el cura en la ceremonia se extiende con los elogios:
– El difunto era un buen marido, excelente cristiano, un padre ejemplar…
La viuda se vuelve hacia uno de sus hijos y le dice al oído:
– Vete al ataúd y mira si es tu padre el que está dentro.

De camino al zoo con el taxista gracioso

Un padre y su hijo de 10 años se dirigían en taxi al Zoológico de Barcelona. Al ir acercándose al niño le llamó la atención la cantidad de chicas vestidas de forma extraña y con poca ropa, que permanecían de pie en la cuneta, y le pregunto a su padre:

– ¿Que hacen todas estas señoras por aquí, papá”

A lo que el padre contestó, intentando parecer convincente:

– Son chicas que vienen de una fiesta de disfraces y están esperando a que su novio o sus padres las pasen a recoger.

Pero al taxista no le pareció bien aquella respuesta, y sin que nadie pidiera su opinión, dijo al padre:

– ¡No engañe al niño, hombre! Ya es mayorcito para saber las verdades…

Y continuó, ya dirigiéndose al niño:

– Estas “señoras”, chaval, son prostitutas, y se dedican a esperar que pare un cliente para hacerle el amor a cambio de dinero, ¿comprendes?

El niño se quedó pensativo, y tras digerir lo que acababa de escuchar, le asaltó la curiosidad:

– Entonces, papá, ¿estas señoras también tienen niños?

-Claro hijo – respondió el padre – de algún sitio tienen que salir los taxistas.

Nombres no muy católicos

El cura le pregunta a la madre en el bautizo:
¿Qué nombre le va a poner al niño?
-Lunes tormentoso.
-Pero si eso no es un nombre…
-¿Ah, no? ¿Y Plácido domingo sí?

En busca de zapatos de cocodrilo

Dos amigos deciden poner una zapateria, y averiguan que los mejores zapatos son los de cocodrilo.
Entonces, alquilan una barca y se van a cazar cocodrilos.
Después de haber cazado más de 50, uno de los amigos muy molesto le dice al otro:
Mira, Marc, si el próximo cocodrilo que cazamos no tiene zapatos, para mí se acabó la cacería.